Búsqueda personalizada

El patín mágico


Era un día en el que se haría la carrera de patines, el mejor grupo iban a competir contra ellos mismos, pero uno de ellos todavía no sabía andar en patín, sus compañeros se burlaban de él riéndose a carcajadas, tanto se reían que le daba vergüenza seguir practicando allí, entonces se fue a un lugar un poco alejado, pero no se había perdido, conocía muy bien el camino de vuelta, andando por ahi encontró un lugar muy bueno donde patinar, pero antes de que pusiera el primer pie en el patín se resbalo con una cascara de plano y sin querer su patineta se le fue rodando, asustado corrió tras su patín, pero el patín se había metido en una cueva oscura, por suerte no la había perdido de vista, cuando entro en la cueva la patineta ya se había roto, muy triste llorando, el competidor decía, ¿cómo voy a ganar la carrera?, sino tengo un patín, y si ni siquiera lo se usar todavía, pero entonces en lo lejos de la cueva, vio algo que brillaba mucho más que el sol, ¿Qué será esto? Se preguntó, se acercó para averiguarlo, no podía creer lo que estaba viendo, era un patín, mucho más bonito que todos los patines del mundo, como en esta cueva no vive nadie, usare este patín para practicar y correré con ella en la carrera de patines, entonces iba dar el primer salto con el patín y no podía creer que le saliese tan bien, en ese instante el patín comenzó a andar solo, y le hacía trepar hasta las paredes, no tardó en darse cuenta que lo que había encontrado era un patín mágico, en eso se dio cuenta de que ya iba a comenzar la carrera de patines, rápidamente se dirigió al lugar, en la carrera habían 6 niveles, quien completaba las 6 carreras era el que ganaba, los compañeros no podían creer que el que menos sabia patinar había ganado desde el primer nivel hasta el quinto, ya habían 4 eliminados solo quedaban dos, el de la patineta mágica, y el que más sabia andar en patín, pero sin querer el del patín mágico, cuando puso el pie en el patín se le salió y fue rodando solo, de nuevo fue tras su patín y se lo encontró roto, tristemente se fue, entonces uno de sus compañeros le dijo que le podía prestar su patín y entonces le conto que ese patín no le serviría porque el otro era mágico y este no, pues entonces el compañero le dijo al menos inténtalo, y así lo hizo, comenzó a patinar con los ojos cerrado no quería ver nada porque sabía que iba a perder, pero cuando abrió los ojos, se dio cuenta de que había ganado, no se lo podía creer, sin practicar en ningún solo momento, ya había aprendido a utilizar los patines y además ya era un campeón.

Colorín, colorado el cuento del patín mágico ha acabado.


Autor: Rubén Dario Avalos Flores

Edad: 6 años

Reside: actualmente en España, Sevilla para recibir tratamiento en el Hospital de Día, sección Oncología.

Nacionalidad: Paraguaya.